El Lenguaje Oculto de la Flacidez

Pasamos años luchando contra la gravedad con cremas costosas y rutinas de ejercicio agotadoras. Pero, ¿qué pasaría si la flacidez no fuera un error de tu genética, sino un mensaje de tu inconsciente?

Desde la Descodificación Neurobiológica, el cuerpo no hace nada por azar. La flacidez es, en esencia, una pérdida de tensión. Y en el mundo de las emociones, la tensión es lo que nos mantiene en pie, alerta y vinculados.

1. El Conflicto de «Darse por Vencido»

La flacidez muscular y dérmica suele aparecer cuando el individuo siente que ha perdido una batalla larga. Es el tejido que dice: «Ya no puedo sostener esto más».

· El matiz biológico: Si el músculo pierde tono, hay un conflicto de impotencia. Sientes que no tienes la fuerza para retener algo o para empujar una situación lejos de ti.

· El matiz dérmico: Si es la piel la que cuelga, hablamos de un conflicto de desprotección o pérdida de contacto.

2. La Desvalorización: «No soy lo suficientemente firme»

El tejido conectivo y el mesodermo (la capa embrionaria que nos da estructura) responden a la autopercepción. La flacidez es la representación física de una estructura interna que se siente frágil.

No es falta de colágeno, es falta de «apoyo interno». El cuerpo refleja tu incapacidad de sostener tus propios proyectos o tu propia identidad frente a los demás.

¿Dónde se manifiesta tu flacidez?

La ubicación es el mapa exacto de la emoción:

· Brazos (Tríceps): El famoso «salero». Biológicamente, los brazos sirven para abrazar o para apartar. La flacidez aquí habla de: «No puedo retener a quien amo» o «Me rindo en mi capacidad de defenderme».

· Abdomen: Es nuestra zona de protección de los órganos vitales. La flacidez abdominal suele aparecer tras un gran esfuerzo de protección (como un embarazo o una pérdida de peso drástica) donde la persona siente que ha perdido su centro o su «nido» ya no tiene a quién proteger.

· Rostro: Nuestra carta de presentación. La caída de los rasgos faciales suele estar vinculada a un «caída de la máscara». El cansancio de aparentar algo que no soy o la pérdida de prestigio ante los demás.

La Re-programación: De la «Caída» al Sostén

Para que el tejido recupere su tono, no basta con ir al gimnasio; hay que recuperar el tono emocional. El tratamiento neurobiológico sugiere:

Identificar el «Agotamiento»: ¿En qué área de tu vida tiraste la toalla?

Recuperar el Valor: El colágeno emocional es la autoestima. Necesitas volver a sentir que eres capaz de sostener tu mundo.

Establecer Límites: La firmeza física vuelve cuando aprendemos a decir «no» y a poner límites firmes en nuestro entorno.

La flacidez es un proceso de «soltar» lo que pesa. Si tu cuerpo ha decidido soltar el tejido, quizás es porque tu mente lleva demasiado tiempo cargando algo que ya no le corresponde. Recupera tu estructura interna y tu piel recordará cómo sostenerse.

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